Samael Episodio 8

Samael1

 

Capítulo 8

-Saliendo del hospital, me dirigía hacía la escuela para poder entrar a las alcantarillas y poder llegar al lago, pero en el camino me encontré con el mismo gusano que destruí pero ahora hasta alas tenía, no paraba de atacarme hasta que pude matarlo y en eso el pueblo volvió a su normalidad y seguí mi camino tratando de llegar a la vieja escuela, una vez ahí quise entrar pero la reja tenía candado, tuve que disparar para tumbarlo, entre y baje por la escaleras, estando abajo, hacía mucho frio, todo estaba destrozado y unas bestias me seguían, parecía un laberinto, incluso me encontré una foto que no quise tomar pero era de una niña y al parecer se llamaba Jázmin, al ver la foto supe que ella es la persona que evite atropellar cuando entre al pueblo, la que me salvo de aquel gusano en la escuela y la que vi entrar a la tienda de antigüedades, era confuso hasta que encontré las escalera que me dieran la salida, al salir de ahí ya era de noche y me encontraba en un lugar que no conocía, supongo que es el lago, camine buscando algo que pudiera ayudarme hasta que entre a un bar y vi a Melgoza que estaba tirado forcejeando con un pequeño monstruo, tenía que ayudarle y dispare para que la bestia muriera-

César: ¿Estás bien? –Dije mientras le ayude a levantarse-

Melgoza: Si, creo, pero estoy derrotado, debí haber muerto. –Se limpia el smoking- ¿Qué pasa contigo? ¿Has encontrado el camino?

César: No, aun no –Dije decepcionado- ¿Y tú?

Melgoza: No, pero estoy muy cerca de conseguirlo, está locura no puede durar por siempre, un escuadrón de rescate militar debe llegar aquí en cualquier momento, cuando lleguen estaremos libres.

César: Eso espero.

Melgoza: Es mejor que me valla, no tengo tiempo para estar aquí perdiéndolo. –Giro y se fue hacía la puerta-

César: ¿Conoces a una niña llamada Jázmin?

Melgoza: No –Salió del bar-

-En cuanto Melgoza se fue me di cuenta que al momento de forcejear perdió las llaves de su departamento con una nota que tenía unos números, parece que de una combinación de una puerta, lo tomé y me fui a buscar esa puerta, llegue al fin a esa puerta, y en efecto lo números de la nota si eran para abrir está puerta, entre y busque algo que pudiera darme pistas, había una foto pegada en la pared donde se veía a una niña quemada y siendo atendida por una enfermera, pareciera que es Monse, pero ¿Quién es la niña qué está quemada?, deje la foto y tome una nota con una combinación de la entrada del hotel, la puerta de una caja fuerte estaba entre abierta, pero adentro tenía drogas, no le tome importancia y me fui al hotel, estando ahí metí la combinación para poder entrar, adentro había puros documentos de los huéspedes, entre en una puerta y estaba en el garaje y con una motocicleta, parecía que tenía un compartimiento pero tenía llave, me salí de ahí y fui al departamento de Melgoza, use la llave que se la cayó, entre y comencé a buscar, no sabía lo que buscaba pero yo buscaba, y si, encontré la llave de la motocicleta, fui a la motocicleta a abrir el compartimiento, y me encontré con un frasco de vidrió, dentro había un liquido muy parecido al que tengo yo, en eso entro Melgoza.

Melgoza: ¿Qué crees que estás haciendo? –Se acerco a mi- ¡Dame eso! –Me quito el frasco-

César: Tranquilo, ¿Qué es eso?

Melgoza: Es algo que no te importa, ¿Por qué no mejor buscas la manera de salir de aquí que andar perdiendo el tiempo? –Se dio la vuelta y se fue enojado-

César: Tiene razón, debo seguir buscando a mi hija.

-Salí del lugar, la ciudad comienza otra vez a transformarse y camine buscando más cosas que puedan ayudarme, incluso pase por el lago hasta llegar al muelle, vi a lo lejos que la puerta de dicho muelle estaba entre abierta, entre y estaba ahí Miros-

César: ¡Miros!

Miros: César.

César: ¿Cómo llegaste aquí?

Miros: Te seguí en las alcantarillas ¿Tú rompiste la reja?

César: Si, Me alegra verte, estaba preocupado por ti.

Miros: ¿Estabas preocupado? ¿Entonces por qué desapareciste? Necesito saber que está pasando aquí.

César: Esto tal vez no suene real pero escúchame, tienes que creerme, no estoy loco y no estoy bromeando acerca de esto, primero pensé que había perdido la cabeza, pero ahora se que no, la ciudad entera está siendo invadida por el otro mundo, por un mundo de oscuros engaños, que viene a la vida poco a poco, la invasión se expande tratando de devorar todo en la oscuridad, pienso que finalmente empiezo a comprender sobre lo que Nadia estaba hablando.

Miros: César, espera un momento, no te entiendo.

César: Mira, no entiendo muy bien eso por mi mismo, no creo que pueda explicártelo.

Miros: Bueno, entonces que es lo que está pasando.

César: No lo se muy bien pero se qué Norali está aquí.

Miros: ¿Aquí?

César: Debajo… Lo que sea que esté creando la oscuridad, ella está en algún lugar y necesita mi ayuda.

Miros: César, todo te esta afectando, necesitas descansar.

César: Miros, yo…

-En eso aparece entrando Nadia-

-Nadia se acerca a nosotros-

Nadia: El demonio está despierto propagando sus alas!

César: Nadia…

Nadia: ¿No entiendes lo que digo? Lo he visto todo, si, todo, está hambriento de sacrificios, el demonio se tragará la tierra, sabía que esté día vendría, y aún más, la tarea ha sido terminada, solo quedan dos para sellar esté pueblo del abismo, la marca de Samael, cuando esté completo todo estará perdido, durante el día la oscuridad cubrirá el sol, la voluntad muerta caminará y los mortales arderán en la llamas del infierno, todo morirán!

César: ¿Y qué se supone que debo hacer? Tengo que salvar a Norali.

Nadia: Es muy simple, detén al  demonio, el tomará la forma de la niña!, detenlo antes de que tu hija sea sacrificada, antes de que sea demasiado tarde.

César: ¿Qué tengo que hacer?

Nadia: Ve al faro que está al final del puente y al centro del parque de diversiones, hazlo deprisa, eres la ultima esperanza!

Miros: Mira, César, realmente no entiendo nada de lo qué está pasando, pero si hay una posibilidad de salvar a tu hija, te ayudaré, yo checaré el parque de diversiones, tu ve al faro. –Da la vuelta y se dirige a la puerta-

César: Miros, gracias! –Levanta solo la mano-

Nadia: Tú debes utilizarlo.

César: ¿Usar qué?

Nadia: El flauros, solo tu lo puedes detener.

César: ¿Qué pasa con Miros? –Nadia dio la vuelta y se fue-

Final capítulo 8.